moonwolf escribió:bolanita escribió:¿no importan más los contenidos de dicha reforma que los que la han pensado y la ponen en práctica?
¿Los que la han pensado y los que la ponen en práctica son los mismos? ¿Los que la han pensado no influyen en los contenidos?
por supuesto que los que la han pensado influyen en sus contenidos, pero no desde algún capricho subjetivo, ni siquiera desde su propia experiencia personal pasada, sino más bien porque actúan desde unas coordenadas ideológicas que no están en sus cabezas, sino que forman parte de un acervo del que ellos forman parte y por el que ellos toman parte, pero que les desborda como individuos, con lo que su condición personal e individual es irrelevante.
De la misma manera, y continuando con el caso de Marx, poco importa que no fuese ningún proletario... es más, debido a que no lo era pudo analizar la condición del proletariado, por su preparación intelectual, por sus coordenadas ideológicas. El proletario no tenía coordenadas ni puntos de apoyo ideológicos por su mero analfabetismo.
Y en el momento en el que Marx construye su doctrina de los distintos modos de producción y la lucha de clases, ahí ya no importa Marx como individuo, sino las ideas que está poniendo en juego como tales ideas, no según quién las haya concebido -y por eso Engels pudo continuar con la labor de Marx ya difunto, aunque eso sí, "según sus capacidades"-
Pues con los políticos es lo mismo. Vemos que ellos mismos caen en esta dialéctica demagógica. Van al parlamento y se insultan y descalifican unos a otros, cuando para eso no hacía falta tanto oropel; con que quedasen en la calle a darse de ostias ya bastaba. En cambio, la discusión de los contenidos que se proponen en el congreso brilla por su ausencia, por esto mismo, y allí simplemente va el gobierno de turno a aprobar sus propuestas por su mayoría absoluta -si la tiene-, o bien -si no la tiene- a base de pactos, que consisten en un quid pro quo, algo puramente práctico donde a nadie le interesa discutir la consistencia de los conceptos con que se supone que están trabajando.
Esta es, a mi manera de ver, una de las mayores formas de corrupción -no delictiva- de esta democracia nuestra, que, como vemos, se extiende hasta una parte del vulgo, quien parece que ha aprendido muy bien las artes de la demagogia, aquella forma "torcida" de la democracia según aristóteles.
Lo peor es que cuando algo de esto se hace notar, la estrechez mental de algunos comienza a funcionar según estos esquemas dualistas y maniqueos y entonces le adjudican a uno una toma de postura según ese esquema: "ya está este defendiendo a los peperos". No se han enterado. No es la defensa o denostación de nadie. Es mostrar como estas formas viciadas de discurso resultan tan perjudiciales por ser tan groseras e infantiles, independientemente de si se trata de mengano o zutano